| | |
EL
PLUVIÓMETRO Y EL URBANISMO Durante
años, la medida de la precipitación parece haber estado restringida
únicamente a la acumulación de datos con vistas a la consecución
de climatologías, generalmente a escalas muy amplias; sin embargo, la precipitación
tiene a nivel local, un lugar importante en tiempo real, así ocurre en
temas como la agricultura, respecto a la previsión de rendimientos de cultivos,
almacenamientos, control de fitosanitarios y detección de plagas.
La escala local también es importante en otras áreas, especialmente
las referidas a situaciones peligrosas para la vida de las personas y daños
en edificaciones, explotaciones agrícolas y ganaderas, inundación
de riberas, presas y otras obras hidráulicas; pero aquí solamente
vamos a referirnos a las aplicaciones urbanísticas. Es
sabido que el análisis de la intensidad de lluvia máxima en un determinado
momento y lugar para una fuerte tormenta, condiciona las dimensiones delalcantarillado
y otras obras de saneamiento urbano, en función de características
particulares de cada cuenca, ciudad e incluso barriada. En los estudios previos
de caudales, en los que se relacione y tabule los datos constituyentes de alarma
respecto a la variada gama de posibles precipitaciones deberán tenerse
presente los tiempos, muchas veces relativamente cortos, en que se pueden alcanzarse
estos valores peligrosos.
Aunque hacer generalizaciones sobre la potencial peligrosidad de una determinada
zona es prácticamente imposible, dadas las diversas características
geográficas y de otra índole, que pueden presentarse en la variadísima
diversidad de la microescala, para fijar ideas podríamos citar de forma
muy general, que los umbrales a partir de los cuales las precipitaciones pudieran
considerarse adversas, están entre los más de 30 l/m2 en una hora
a los 60 u 80 l/m2 en un período de 12 horas continuadas, repitiendo que
estos valores pueden ser muy variables en función de la particularidad
de cada caso. Disponer de una
información fiable y detallada, es de gran importancia respecto a la toma
de decisiones rápidas cuando se producen precipitaciones que puedan superar
los umbrales de alarma, puesto que precisamente, este tipo de precipitaciones
no suelen distribuirse con regularidad, por el contrario, al tratarse generalmente
de violentas descargas tormentosas, varían enormemente de unos puntos a
otros, separados entre sí por unos miles e incluso unos pocos cientos de
metros; características que condicionan enormemente la eficacia de las
medidas. Ello hace aconsejable una exhaustiva planificación de la ubicación
de los captadores de datos, para obtener de ellos una adecuada representatividad,
que en su momento pueda traducirse en efectividad a la hora de confeccionar preavisos
y avisos sobre situaciones peligrosas. Una
vez dispuestos los planes de captación de datos y analizada su eficacia,
habrán de diseñarse los servicios de coordinación e intervención
capaces de controlar y minimizar los daños a personas y bienes, con prácticos
planes de defensa y evacuación, para lo que debemos contar con el perfecto
estudio orográfico de ríos, arroyos y rieras, desde su nacimiento
hasta su desembocadura, ya que todo ello se relaciona directamente con la magnitud
de las posibles avalanchas que pudieran cortar las vías de salida. Hemos
de recordar que las inundaciones son una de las catástrofes naturales que
mayor número de víctimas producen en el mundo. Se ha calculado que
en el siglo XX unos 3,2 millones de personas han muerto por este motivo, lo que
representa más de la mitad de los fallecidos por desastres naturales en
el mundo, en el mismo periodo. Todos tenemos presente las dramáticas inundaciones
acaecidas en innumerables lugares de España, aunque son especial y tristemente
frecuentes, las zonas mediterránea y norte. La mayor parte de las veces
la responsabilidad es directamente achacable a las torrenciales lluvias, como
causa principal, aunque a veces hemos de reconocer, que muchos núcleos
de población están situados excesivamente cerca de los cauces, y
otras, que la sección de evacuación de éstos, no se encuentran
en los más óptimos estados de limpieza o sufre de otras y variadas
anomalías. No podemos
olvidar que cualquier tipo de precipitación en general, sin llegar a ser
ni mucho menos de tipo catastrófico, produce continuos inconvenientes en
el tráfico rodado, y partiendo del dato que en un año hay una media
de 172 días con condiciones climatológicas adversas para la circulación
de vehículos, es más que suficiente para justificar por razones
de seguridad, el empleo y difusión de señales de variables meteorológicas
adecuadas en las carreteras, lo que ayudaría a disminuir el número
de accidentes. Como se ve
en un mundo moderno se hace imprescindible la información meteorológica
in situ, y con referencia concretamente a la precipitación, no debería
ser suficiente una mera indicación o descripción cualitativa del
fenómeno, sino que es necesaria la cuantificación en litros por
metro cuadrado en un determinado tiempo, y que ésta información
fuera puesta de forma inmediata en conocimiento de la ciudadanía. Son
muchas los trabajos que se realizan al aire libre, tanto en la ciudad como en
zonas rurales. El que una persona pueda recibir de forma inmediata y práctica
los litros por hora que le están cayendo puede salvar su vida. Precisamente,
hemos recibido docenas de comunicaciones tratando este tipo de información
y no sólo con el trágico fondo de situaciones peligrosas, sino con
referencia a problemas mucho mas comunes y cercanos a nosotros, como son los laborales,
la pregunta es muy simple - ¿Con que precipitación un trabajador
al aire libre tiene que seguir cumpliendo su función?- 20l/h , 30l/h ,...
60l/h ¿Donde esta el limite? ¿Donde esta el punto de corte?¿
Como se puede conseguir la información rápida de los litros que
le están cayendo?. Sólo
a titulo de ejemplo podemos describir un caso, como tantos otros, que se dá
constantemente, especialmente en zonas mediterráneas, dado el elevado índice
de situaciones de lluvias fuertes producidas por los embolsamientos fríos
en niveles altos, lo que comúnmente se conoce como "gota fría". Los
estibadores de un puerto, por ejemplo, con trabajos diseñados al minuto,
ya que los barcos están sujetos a horarios muy estrictos,... ¿En
qué condiciones realmente adversas de lluvia, granizo, etc, deben parar
de trabajar? ¿Cuándo pueden ser expedientados por incumplimiento
del deber? ¿Quién determina el momento de paro o el de reinicio
de la actividad? y posteriormente...¿Quién puede certificar los
litros caídos en cierto momento? ¿Con que registros de datos, y
a que distancia del punto en conflicto, se han confeccionado estos certificados?
Dejamos
estas preguntas en el aire, pero los estamentos oficiales por su parte, deberían
dar toda clase de facilidades para ampliar el uso de las señales a las
que nos referimos, así como a la captación de datos pluviométricos
y meteorológicos en general, involucrando y fomentando la colaboración
en los mismos de jóvenes y escuelas en los medios rurales, ya que los presupuestos
para estudios de esta naturaleza, son en la actualidad realmente pequeños
o inexistentes. Pero tampoco se ha dado cabida a la iniciativa privada, ya que
muchos de los gastos serían sufragados, con gusto, por la propaganda de
variadas entidades y empresas, no sólo de ámbito local. Subrayamos
la importancia de aglutinar los esfuerzos aislados y aficiones individuales hoy
abundantes y dispersas, para sacar todo el partido posible a la valiosa información
meteorológica. El tratamiento informático de los valores microclimáticos,
nos puede proporcionar rentabilidades muy altas desde, por ejemplo, el conocimiento
con la anticipación suficiente del futuro tamaño de la hierba, potencialmente
materia seca en la época estival, de una determinada zona boscosa, a la
variada problemática de peligrosidad a la que nos hemos estado refiriendo. |